26.8.09

Pausa

Siempre me ha gustado curiosear entre los cuadernos de los artistas y hay un par de lugares en los que ha sido un auténtico placer y además me han dejado una sorprendente libertad para hacerlo. Uno de ellos es el taller del ilustrador Javier Zabala, en Conde Duque -donde se arremolina tal cantidad de dibujos que es imposible prestar atención a nada más- y el otro es el estudio de Luis Moro.
La primera vez que pisé su casa/estudio me invadió una necesidad de rebuscar en todas partes, hasta el último rincón -él lo llamó cotillear y se resignó con una facilidad pasmosa-, como si fuera a encontrar un tesoro debajo de cada papel y detrás de cada tela. La segunda vez no le quedó más remedio que regalarme la acuarela que acababa de terminar, a sabiendas de que para mi verdaderamente aquello era un tesoro.
Hoy no hablamos de México porque Luis ahora no está allí, ni voy a ponerme a contar cosas que tengo ya acumuladas sobre este viaje. Hoy simplemente quería dejar aquí unas palabras de ánimo en unos momentos difíciles que espero pasen pronto para que volvamos a ver sus alas desplegadas y dejándose llevar por el viento.
Dejo también una canción que, aunque no es de su disco favorito, tiene la misma magia.


1 comentario:

No publicaremos los comentarios que no consideremos adecuados a este blog.